Está situado en una umbría, de ligera pendiente, con abundante vegetación, especialmente compuesta de extensos pinares, y amplios quejigales en la zona de la solana, a 1033 m de altitud.
Llegó a tener 32 casas, sumando un máximo de 187 habitantes en 1.857, reducidos a 96 en 1.960, poco antes de iniciarse su despoblamiento. Tuvo ayuntamiento propio. Los nombres de las casas eran: Vida, o Baile, Charmas, Juana, Ciscote, Ballarín, Chusto, Vicenta, Anclara, Pepa, Maza, Lacrampa, Agustín, o Ferrero, Aguau, o Sastre, Matías, Satué, González, Serrador, Marcela, Tejedor, a Feliza, Notario, Carpintero, Antón Franco, Caitano, Lacosta, Chonabarca, Sebastián, Lainsa y Nueva. Los vecinos emigraron a Cataluña, a los núcleos industriales de Sabiñánigo y Monzón, a los nuevos regadíos de Monegros, a Jaca y a Zaragoza. Sus apellidos eran: Allué, Azón, Baster, Borruel, Capablo, Casaus, Ciprés, Duaso, Escartín, Felices, Ger, Gisber, González, Gracia, Jánovas, Lardiés, Larrosa, López, Maza, Muro, Oliván, Pardo, Pelay, Satué, Turón, Urbán, Vida y Villacampa.
Las partidas o términos más importantes eran: Alfuanz, Algar, as Articas, Ascambosa, o Ballón d’a Viña, as Faceras, as Fajas, Fanfertuño, o Fabar, os Fondanals, o Grixal, a Insola, san Jaime, os Labayos, o Latrero, os Nucarons, o Paco, Santacruz, Sariguals, o Solán d’a Ras, as Setenas, o Solano, os Tallapons, os Tallatizos y as Zinglas.
Tuvo una afamada herrería (Lacrampa), un molino hidráulico en el barranco Forcos (Aguau), que además proporcionaba luz de bajo voltaje, una pequeña tienda-bar (Anclara), una cartería (Serrador), un sastre (casa Sastre), cura y maestro. En tiempos más antiguos debió disponer de carpintero, tejedor y notario, a juzgar por los nombres de las casas. En el núcleo urbano podemos contemplar dos casas con torre fortaleza (Marcela y Agustín), del siglo XVI, una a cada lado del pueblo. En la calle de la fuente hay un peirón o crucero, posiblemente del siglo XVIII. La iglesia parroquial, dedicada a la Asunción, está totalmente derrumbada, tenía vestigios románicos, reutilizados en sucesivas reformas posteriores.
En la parte alta del pueblo (encima de la pista) está la ermita de San Bartolomé (siglo XI), de características artísticas singulares, catalogada por el Gobierno aragonés como B.I.C. (2001) y restaurada en 2009 por la D.G.A. Al NE. del lugar se encuentra la ermita de san Jaime, de aspecto similar a la anterior, con la cubierta hundida. En la solana que hay enfrente del pueblo, quedan los restos de un pequeño eremitorio o iglesia rupestre, denominada “ Iglesieta de los Moros”.
Las fiestas mayores se celebraban el 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen. Y la fiesta pequeña se guardaba el 24 de enero, en honor de San Babil.
Aunque quedó totalmente deshabitado en 1968, la construcción de la pista desde Fiscal y el paso de una línea eléctica por el núcleo urbano ha propiciado que varios antiguos vecinos hayan restaurado sus casas y alguna borda, donde pasan parte de sus vacaciones. También se han instalado de forma permanente muchas familias o colectivos foráneos, de distintas procedencias, en casas o bordas que han comprado, alquilado u ocupado, dando nueva vida al pueblo.
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