Sobrepuerto es una pequeña comarca situada al norte de la provincia de Huesca, entre la Tierra de Biescas y el valle de Broto-ribera de Fiscal. Se trata de una zona muy montañosa, rodeada por los montes de la Estiva-Oturia (1920 m.), Erata (2005 m.), Pelopín (2007 m.), Manchoya (2030 m.), Gabalos (1960 m.), Canciás (1918 m.) y el Pueyo (1694 m.). Sus aguas discurren por dos barrancos (el de Otal-la Glera y el de la Valle-la Pera), que confluyen debajo de Bergua para formar el barranco de Forcos, que desemboca en el río Ara, más arriba de Fiscal.
Estaba poblado por los siguientes lugares: Ainielle, Ayerbe de Broto, Basarán, Bergua, Cillas, Cortillas, Escartín, Otal y Sasa de Sobrepuerto, más las pardinas de Fenés, Niablas y de la Isuala. Administrativamente en la actualidad pertenecen a dos Comarcas: Alto Gállego (Ainielle, Cillas, Cortillas y Sasa) y Sobrarbe (Ayerbe, Basarán, Bergua, Escartín y Otal).
El número de habitantes variaba ligeramente de unos a otros. Cortillas, Bergua, Escartín, Cillas y Basarán, eran los más grandes. Entre todos llegaron a sumar unas 170 casas, con una población que pasaba de las 1.000 personas, a finales del siglo XIX y principios del XX. Como vías de comunicación sólo disponían de una red de caminos de “herradura”, pues las pistas forestales actuales, se hicieron tras la despoblación. Los caminos y sendas serpenteaban por las laderas, mediante geométricos zigzags, para salvar los grandes desniveles, uniendo los pueblos entre sí y para salir o acceder desde el exterior.
Bergua llegó a tener luz eléctrica, aunque de baja calidad, producida en el molino hidráulico de casa Aguau. En el año 1951, los vecinos de Cillas, Cortillas y Sasa, mediante trabajos de vecinal, realizaron el tendido de una línea desde San Julián de Basa, por lo que disfrutaron de alumbrado eléctrico durante los últimos quince años de su existencia. Los demás lugares se iluminaban con teas, candiles o lámparas de carburo.
Antiguamente, muchos de ellos disponían de cura, maestro, boticario, secretario, carpintero, sastre, piquero y herrero. A lo largo del año acudían los artesanos ambulantes y arrieros, que realizaban diversos trabajos y ofrecían sus mercancías: bastero, colchonero, pelaire, peletero, tratante de ganado, afilador, castrador, quincallero, aceitero, pecero, etc.
El suelo está formado por materiales secundarios, típicos del flysch (calizas, arenas, margas, etc.), muy permeables. Debido a su composición, orientación e inclinación, la cobertura vegetal es deficiente en muchas partes. Abundan las barranqueras, con grandes saltos para salvar los desniveles. Algunos presentan modelados muy caprichosos, como el Bergazo-Sanclimende o la garganta del Puente de las Cabras, en la Glera.
El hombre ha librado una gran batalla contra la erosión, construyendo enormes bancales escalonados en las laderas, sostenidos por altas paredes. Muchas veces las paredes son mayores que los campos (faxas, faxetas) que sustentan. Los más espectaculares se hallan en Escartín, Cillas y Ainielle.
El clima es continental. Los veranos son cortos, templados y secos. El invierno es muy largo y frío. La vegetación está dispuesta por pisos e influenciada por la exposición u orientación de las laderas. El arbolado predomina en las zonas más bajas (hasta los 1400 m), habiéndose recuperado y extendido espectacularmente a partir de 1960, con la ausencia de la acción humana (cultivos, pastoreo, leña). Los quejigales ocupan las solanas, acompañados de numerosos arbustos, como bojes y aliagas. En las umbrías se dan los bosques mixtos, con predominio del pino albar, y algunos abetos, abedules y hayas. Más otros árboles de distribución irregular, como mostajos, olmos, tilos, fresnos, y arces. Los matorrales ocupan extensas áreas de las zonas medias y altas, destacando principalmente el erizón, que se desarrolla hasta los 2000 m, el boj y la aliaga. A partir de los 1800 m. se desarrolla la pradera alpina.
La fauna era muy rica, pero al dejarse de cultivar los campos ha variado sustancialmente. Así podemos constatar la ausencia total de gorriones y vencejos, la disminución del número de conejos (a causa de las epidemias), cordornices, liebres y perdices; por el contrario, prolifera más el jabalí.
Accesos: por pistas forestales en deficiente estado, salvo la que une Bergua con Fiscal, que parten de Bergua, Yebra de Basa, Oliván y Oto. Además Prames ha recuperado y señalizado la mayor parte de senderos que unen los pueblos entre sí y con el exterior. Otal es el único que carece de pista.